
Cuando nos dedicamos 100% a cuidar del hogar y de los hijos, y al igual que yo para muchas es muy fácil y naturalmente decimos: “no trabajamos”, que “sólo somos amas de casa”.
Verdad?
Pero se pone más interesante; por qué nos la creemos. Y decimos: «como no trabajamos”, siempre estamos disponibles sea cual sea la ocasión, ya sea familiar, escuela, social, etc. Aquí te dejo unos ejemplos:
ESCOLAR
«Las mamás que puedan ayudar a decorar el martes a las 10 am”… Yo puedo.
SOCIAL «Amiga, nos vamos a tomar un café dejando a los niños en la escuela, vienes?»… Claro, ahí llego.
FAMILIAR «Hija, acompañame al dentista hoy a las 2″… Sí claro mamá.
Y entonces nuestros días nos van saliendo así, atropellados y al “tan – tán”.
Cuando menos lo pensamos el día no nos rindió, nos hizo falta terminar pendientes y terminamos agotadas!!!
Debemos encontrar ese equilibrio entre poder realizar toda nuestra agenda y poder dar tiempo a algo extra. De mamá a mamá hay que ayudarnos.
1. INICIA TU DIA ANTES QUE TODOS
Hay actividades que se necesitan hacer (y no eres mala mamá por buscar tu espacio) como: ducharnos, meditar, tomar el café con tranquilidad, leer un par de páginas, orar, hacer un poco de ejercicios. Por ejemplo, me levanto, me baño, bajo a poner café y hacer desayuno, mientras cocino escucho el devocional y oro; aprovecho esos minutos a solas para hacer esas cosas que se complica hacer cuando estan despiertos, por qué el tiempo está encima y con clases virtuales deben estar en tiempo y listos.
2. DEFINE TUS TAREAS MAS IMPORTANTES
Piensa y organiza qué cosas necesitas hacer al día siguiente, y hazte la idea de que tu día no puede terminar hasta que no las hayas hecho. Escoge sólo 3 tareas, y si tienes más en tu lista de pendientes (los pendientes nunca se acaban), organizalas para los días siguientes. Y es que hasta del clima debe estar pendiente uno para organizarse, por si llueve que pendientes puedes realizar si andarás en la calle jajaja.
3. SIEMPRE DEBES ESTAR PRESENTABLE
El hecho de que estemos en la casa, podemos despreocuparnos de como nos vemos y andamos con el pelo parado, sin bañar, y en pijamas todo el día. Llega el de la paquetería a dejar un paquete y parecemos la loca que se escapó del manicomio. Aprendi con el tiempo y experiencias que siempre se debe estar lista por qué nunca sabes en qué momento habrá que salir corriendo al hospital, o a recoger al niño de improviso a la escuela porque se golpeó, etc. Por lo tanto hay que estar preparadas. Pero no sólo por esas “emergencias”, es importante que nos sintamos bien nosotras; puede parecer muy ridículo pero el hecho de haberte bañado, estar limpia y andar presentable (no elegante) te motiva más tu día y hasta el sueño se va.
4. PLANEA TUS HORARIOS
Pareciera muy restringido o demasiado forzado tener un horario para todo, pero esto te mantendrá equilibrado el día y que puedas cumplir tu tareas diarias. Me ha pasado el no cumplir mis horarios y me desfasa TODO mi día. Horarios de comidas, el horario que tiene los niños para hacer sus tareas, horario de sus actividades por la tarde, horario de tu rutina de ejercicio y aunque pareciera exagerado el tener un horario ciertos días de la semana para realizar tu laundry es una chulada! Literal adiós a cesto de ropa lleno.
5. DEBES TENER FLEXIBILIDAD
Dentro de toda tu planificación, trata de dejar la posibilidad para algo que pueda ocurrir en el momento o se cambie de última hora. Por eso es importante que no atiborremos de muchas actividades al día.
